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Las migraciones de mis abuelos: Asturias, Cervera de Pisuerga y Palencia

Elaborado por “3º_eso_11-12_3” – Alumno/a de Ciencias Sociales de 3º ESO del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia, curso 2011-2012.

Lo que yo voy a contar es la migración que hizo mi abuelo a Cervera de Pisuerga y de allí, ya con mi abuela, a Palencia. Acabada la guerra civil española, mi abuelo trabajaba en las minas de carbón de Asturias y se descubrió que había importantes yacimientos de carbón en el norte de la provincia palentina y a mi abuelo le mandaron ir con los demás mineros asturianos a trabajar a esas minas. Al principio la idea no les gustó, pero ganaban más pesetas que en Asturias y podían ayudar más a sus familias, así que decidieron quedarse a vivir en Cervera de Pisuerga y ayudar a sus familias enviando dinero y en todo lo que fuera posible. Entonces, ya viviendo en Cervera y yendo a trabajar a las minas cada día, conoció a mi abuela y cuando tuvieron hijos mi abuelo decidió que era mejor ir a vivir a Palencia para que sus hijos cuando crecieran más no tuvieran que ir a trabajar a las minas y tuvieran mejores trabajos que los que allí se ofrecían, y con mayores sueldos.

Al principio, mi abuela decía que mejor deberían ir a vivir a Madrid, pero a mi abuelo aquella idea no le terminaba de convencer porque allí había mucha gente y le gustaban los lugares mas tranquilos, por lo que al final vinieron a Palencia. Al principio les costó un poco acomodarse porque conocían pocos lugares y a poca gente, pero luego eso cambió y se acomodaron al lugar.

La economía en aquella época era muy pobre, los obreros con el sueldo que tenían apenas podían comer y ayudar a sus familias , se trabajaba en pésimas condiciones e incluso los sábados por la tarde y los domingos. El país recibía pocas ayudas económicas del exterior al ser una dictadura militar y no estar reconocida por la mayoría de los países mundiales [NOTA DEL PROFESOR: Fue progresivamente reconocida por los otros países, a pesar de que seguía siendo una dictadura].

 

La historia de mi abuelo, marcada por la guerra civil

Elaborado por “1º_bach_2”
Alumno/a de Ciencias Sociales de Hª del Mundo Contemporáneo (1º Bach.) del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


Voy a relatar la vida de mi abuelo, que define muy bien lo que ocurrió durante la Guerra Civil Española y la Posguerra.

Mi abuelo nació en Villaviudas en 1924, era el mayor de cuatro hermanos. Siempre le he escuchado contar lo triste que fue su infancia ya que a los 11 años [los franquistas] mataron a su padre, como a muchos otros del pueblo durante la guerra civil y tuvo que sacar adelante a sus tres hermanos pequeños junto con su madre. Todos pasaron mucho hambre ya que les quitaron las pocas tierras que tenían y, además, como mi abuelo tenía 11 años, no le daban trabajo.

Después de la guerra consiguió trabajo como jornalero pero fue muy duro ya que trabajaba de sol a sol y no dejaba de ser un niño, además este oficio no daba suficiente dinero como para alimentar a cinco bocas. En 1948, una de las hermanas de mi abuelo enfermó con las fiebres tifoideas y como la medicina que necesitaba no la había en España, consiguieron traerla de contrabando desde Alemania, pero era muy cara y mi abuelo no tenía dinero para pagarla, así que tuvo que pedirle a su “patrón” tres meses de su sueldo por adelantado, con tan mala suerte que cuando llegó la medicina, fue demasiado tarde y su hermana ya había muerto, pero el dinero ya le había perdido y otra vez lo volvieron a pasar mal económicamente.

En el año 1952, mi abuelo se casó con mi abuela; contrajeron matrimonio antes de lo que pensaban debido a que el tercer hermano de mi abuelo, tenía que ir a la mili y al ser su madre viuda, se libraba pues se quedaba de cabeza de familia, aunque al poco tiempo se tuvo que casar y se marchó a trabajar a Alemania.

[…] En 1964 nació mi madre, a la cual la llamaron así porque así se llamaba la madre de mi abuelo y ya no tuvieron ningún hijo más, ya que el parto fue muy duro, pues en aquella época los hijos se tenían en casa y asistían a la parturienta las vecinas. Gracias a que mi abuelo y mi abuela trabajaron de jornaleros en el campo, a mi madre nunca la faltó de nada, aunque tampoco tuvo excesos.

Pasaron los años y mi abuelo siguió trabajando para el mismo patrón y además muchos domingos también trabajaba para otros labradores del pueblo, es decir, no descansaba ningún día de la semana.

El 20 de noviembre de 1975 muere en Madrid Francisco Franco y el 22 de noviembre Juan Carlos I de Borbón fue proclamado rey de España de acuerdo con la Ley de Sucesión. Las elecciones generales legislativas de España de 1977 fueron el 15 de junio, 41 años después de las últimas elecciones generales de España celebradas durante la Segunda República. Mi abuelo en estas elecciones no votó por miedo y pensando en qué pasaría después, pues aún estaba presente la muerte de su padre en la guerra y de otros tantos por motivos políticos. El entonces presidente Adolfo Suárez, nombrado por el rey en 1976 para conducir la reforma política ganó estas elecciones con el partido Unión de Centro Democrático.

El 23 de febrero de 1981, al anochecer, llegó mi abuelo de trabajar muy asustado diciendo que algo había pasado en el Congreso de los diputados. Mis abuelos y mi madre, que entonces tenía 16 años, pusieron la televisión y se enteraron de que unos guardias civiles, a cuyo mando se encontraba el teniente coronel Antonio Tejero, entraron con fusiles en el Congreso y dieron orden de que todos los diputados se tirasen al suelo. Mi abuelo se dio pronto cuenta de que era un golpe de Estado y el miedo le entró en el cuerpo pensando en el 18 de julio del 36. A la una de la madrugada del 24 de febrero, el rey intervino en televisión para demostrar su firmeza contra los golpistas, defender la Constitución española y llamar al orden a las Fuerzas Armadas. A partir de ese momento, el golpe se dio por fracasado.
La noche del 23F algunos vecinos de Villaviudas se fueron de sus casas a Palencia también por miedo.

A raíz del intento de golpe de Estado, la democracia y la monarquía salieron poderosamente reforzadas entre la población y los medios políticos.

Exhumaciones en la Carcavilla

El verano pasado, 1 de agosto, mi abuelo, con 85 años, pudo enterrar a su padre y el hermano de este en el cementerio de Villaviudas. Después de 74 años, sus restos fueron encontrados junto a otros 17 fusilados durante la guerra en el parque de la Carcavilla de Palencia. Estas exhumaciones se han podido hacer por la ley de Memoria Histórica de España, que es una ley aprobada el 28 de julio del 2006 y con esta se reconocen y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra a la dictadura.

Esta es la vida de mi abuelo; ha sido muy triste pero ahora en su vejez vive muy bien y solo pide que no pase nadie lo que él pasó por una guerra sin sentido.

Mis familia en la guerra civil y la posguerra (comarca del Cerrato, Palencia)

Elaborado por “1º_bach_1”
Alumno/a de Ciencias Sociales de Hª del Mundo Contemporáneo (1º Bach.) del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


Mis abuelos eran muy pequeños cuando estalló la guerra, mi abuelo tenía 6 años y mi abuela tenía 7 años, pero aun así me han contado varias cosas sobre la guerra civil española.

La guerra civil española comenzó después del [intento de golpe de estado militar el] 17 de julio de 1936.

Algunas personas, como sabían que iban a ir a buscarles para que fueran a luchar a la guerra, se escondían en el boquete o en la chimenea. Los niños tenían que trabajar en el campo desde muy pequeños porque su padre tenía que ir a la guerra. A un hermano de mi abuelo, cuando terminó la mili y regresó al pueblo de Valdecañas de Cerrato, el ayuntamiento le avisó de que habían recibido una carta diciendo que tenía que presentarse en Figueras para incorporarse al ejército sublevado (franquista) para ir a la guerra, donde resultó herido.

A otro vecino de Valdecañas de Cerrato, por ser de otro bando, vinieron los soldados y se le llevaron para interrogarle, pero luego le devolvieron a su pueblo. A otro hermano de mi abuelo le hirieron durante la guerra en Teruel. Murieron muchas personas.

En Valdecañas de Cerrato, al lado del cementerio hay una placa de piedra donde aparecen los nombres de las personas de esta localidad que murieron en la guerra. La guerra acabó el 1 de abril de 1939 con el resultado de la victoria del bando franquista.

En la posguerra, la gente empezó a carecer de alimentos y pasaba hambre, y por eso hicieron las cartillas de racionamiento para que todas las familias pudieran ir a las tiendas a recoger las pequeñas cantidades de comida que tenían adjudicadas. Si tenías mucha comida, la fiscalía venía a requisártela, por eso muchas familias tenían que esconder la comida en sus casas.

Lo pasaron muy mal, por eso la gente tenía que ir a escondidas al molino a moler el trigo, de dónde salía la harina y con ella hacían el pan. Otras personas molían de noche el trigo en los desvanes sin hacer ruido con unas máquinas que ellos mismos tenían. Ambos tenían que hacerlo con mucho cuidado porque si les pillaban se lo requisaban. Otras personas escondían la comida en la cuadra o en el pozo.

También había gente que se dedicaba al estraperlo, como tenían de todo (perfumes, comida, joyas, etc), hacían negocios con la gente que más dinero tenía.

Migraciones familiares: dentro de España y hacia Marruecos y Alemania

Elaborado por “2º_eso_7”
Alumno/a de Ciencias Sociales de 2º ESO del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


Mis padres proceden cada uno de lugares diferentes, así que hablaré primero de uno y después del otro.

PROCEDENCIA DE MI PADRE

La familia de mi padre procede de la provincia de Murcia; mis abuelos paternos vivían en Molina de Segura y mi abuelo emigró en busca de trabajo a Palencia, en concreto a Astudillo; él se dedicaba a nivelar tierras; primero vino mi abuelo solo y al poco tiempo vinieron mi abuela, mi padre y mis tíos, era el año 1967. Mi padre tan solo tenía 3 años, y en principio sería solo para una temporada y volverían a Murcia, pero al final se quedaron a vivir en Astudillo.

Al producirse la emigración en el mismo país fue más sencillo, pues el idioma era el mismo y muchas de las costumbres era iguales aunque algunas cambiasen. Lo que peor llevaron fue estar lejos de todos sus familiares, ya que todos estaban en Murcia, pero lo compensaron con el buen recibimiento de las personas del pueblo.

PROCEDENCIA DE MI MADRE

La familia de mi madre desciende toda de Astudillo, pero mi abuela materna vivía en Reinosa (Cantabria), y mi abuelo materno vivió hasta los 20 años en Astudillo aunque después emigró en busca de trabajo a Torrelavega (Cantabria); en Torrelavega se conocieron y allí vivieron y allí nacieron mi madre y mis tías. Mi madre veraneaba en Astudillo y así se conocieron mis padres. El motivo por el que mi madre se trasladó a vivir a Astudillo fue para casarse.

El pasar de vivir de un entorno urbano a uno rural fue un poco costoso para mi madre ya que en el rural no tenía ciertas comodidades y servicios que si tenía en el urbano, y también las oportunidades para encontrar trabajo eran mayores en la ciudad que en el pueblo.

MIGRACIONES FAMILIARES

Aquí hemos nacido mi hermana y yo, aunque mis padres también protagonizaron una emigración al extranjero, pues en 1994 mis padres emigraron a Marruecos, a Sidi Bennour, donde permanecieron 3 años, trabajando mi padre en la nivelación de tierras; pasado ese tiempo regresaron a Astudillo y aquí permanecen desde entonces.

El emigrar a otro continente, con una cultura muy distinta a la suya, les supuso a mis padres un gran esfuerzo para adaptarse, pues todo era distinto, tanto las costumbres, como las comidas, el idioma (que tuvieron que aprender), la forma de pensar de las personas, etc. Además, se añadía el estar lejos de la familia a muchísimos kilómetros, aunque no fueron solos, pues también emigraron junto a ellos un grupo de españoles , con lo cual formaron allí una pequeña comunidad de españoles que les facilitó la estancia, aunque no perdieron la oportunidad de relacionarse con los marroquíes y aprender a convivir con ellos.

Mi abuelo materno también emigró al extranjero en el año 1964, a Düsseldorf, Alemania; y estuvo allí 7 años trabajando en Correos, aunque, a diferencia de ahora, en aquellos años las personas que emigraban a países como Alemania, solo podía hacerlo si tenían un contrato de trabajo, sin embargo ahora las personas emigran de unos países a otros sin necesidad de contrato y cuando llegan a esos países a veces no hay trabajo para ellos y eso supone un problema bastante importante pues hace que suba el paro en esos países [¿? Esto realmente no es así Ver NOTA DEL PROFESOR ].
Para mi abuelo, el irse a trabajar a Alemania fue un gran sacrificio, pues estaba allí solo (como muchos otros españoles), lejos de su mujer, de sus hijas y de su familia, que estaban aquí en España. Mi abuelo solo viajaba a España dos veces al año, y estaba 15 día cada vez y no pudo regresar a España definitivamente hasta que no encontró trabajo aquí. Mi abuelo, al igual que mis padres, se encontró también con la dificultad del idioma, que también él tuvo que aprender para poder comunicarse con los demás.


NOTA DEL PROFESOR. Eso realmente no es así: se calcula que al menos la mitad de los españoles que emigraron lo hicieron sin contrato de trabajo ; y hoy en día en España para inmigrar legalmente es necesario un contrato de trabajo (véase periodismohumano.com/… o www.swissinfo.ch/…); por otro lado, el paro no es el resultado de la llegada de inmigrantes, el tema es más complejo –si fuese así, el paro sería mayor en los países inmigrantes y menor en los de emigrantes, y suele ser al revés-.

Villanueva de la Peña, un pequeño pueblo en la montaña palentina

Elaborado por “2º_eso_6”
Alumno/a de Ciencias Sociales de 2º ESO del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


Es un pueblecito que está situado a 100 Km. de Palencia, en dirección norte, a los pies de Peña Redonda. Es muy importante para mí ya que allí paso casi todos los fines de semana.

Es un pueblo muy pequeño en el que habitualmente viven seis personas y en el que en verano la población se multiplica por diez. Según la gente que vive allí, antes había mucha ganadería sobre todo vacuna y caballar, habiendo desaparecido en su totalidad; aunque ahora hay una persona que ha metido unas yeguas percheronas que están sueltas por el monte y a las que a veces vamos a darlas pan. La mayoría de ellas no se dejan tocar pero se acercan a comer.

En cuanto a la agricultura, a diferencia de otros pueblos [como los de la llanura palentina] las tierras muy pequeñas, sembradas de trigo, cebada y avena y muchas tierras se dejan para hierba.

Otro atractivo que tiene éste pequeño pueblo es la caza mayor: ciervos, corzos y jabalíes. Otro producto que atrae a mucha gente allí y que a mí me gusta mucho ir a buscar son las setas, sobre todo níscalos, boletus, galapernas, senderinas, etc…

En otros tiempos lo que dio mucho trabajo a la gente de toda aquella comarca fue la mina de carbón “San Claudio”, mina que tuvo un grave accidente (que se produjo en su interior cuando picaron en una bolsa de agua subterránea y se produjo una inundación con graves consecuencias, ya que murieron dos personas) que llevó a su cierre. Actualmente solo hay una explotación a cielo abierto, que en este momento se encuentra en un pueblo cercano. La desventaja de este tipo de explotación es que está destruyendo el paisaje.

Por las tierras de Villanueva pasa el ferrocarril de “ La Robla”, que es un tren de vía estrecha que comunica León con Bilbao y que hace una parada en Castrejón, a 5 Km. de Villanueva. En su día se creó esta línea férrea para recoger todo el mineral de carbón de las provincias de León, Palencia y Burgos con destino en Bilbao para llevarlo en barco a otros sitios.

Castromocho: pasado y presente (Tierra de Campos)

Elaborado por “2º_eso_6”
Alumno/a de Ciencias Sociales de 2º ESO del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


Uno de mis abuelos nació en Castromocho [provincia de Palencia, Tierra de Campos]  y siempre ha vivido allí. Él me ha contado muchas cosas de este maravilloso pueblo en el que yo paso muchos días, sobre todo de verano. Dice que Castromocho ha cambiado mucho, mucho.

Antes era un pueblo grande, próspero, en el que incluso había una industria de telas y curtidos. Al mismo tiempo que era un pueblo con las calles sin asfaltar, muchas casas no tenían agua corriente, otras no tenían luz. El pueblo llegó hasta los 1500 habitantes, habiéndose quedado ahora en 200. Apenas había coches y mi abuelo dice que si querían ir a algún pueblo al baile tenían que ir en bicicleta, pero por allí hace muchos años pasaba el ferrocarril en el que mi abuelo a veces iba a Palencia, pero mi madre ya no ha conocido pasar el tren por allí, lo que si ha conocido es la estación aunque no en el estado tan estropeado en el que se encuentra ahora.

Mi abuelo dice que antes había dos escuelas en un mismo edificio: una de niñas en la plantas baja y la de niños en la planta alta y dice que estaba situada donde actualmente está el ayuntamiento.

Además, Castromocho contaba con dos importantes harineras, una de las cuales ha estado funcionando hasta hace pocos años, mi madre la ha conocido funcionando.

En esta foto aparecen algunos amigos de mi abuelo trabajando en la antigua harinera.

La mayoría de la gente se dedicaba a la agricultura y a la ganadería. En la casa de mi abuelo tenían ganadería ovina y tenían un pastor que se encargaba de atenderla ya que él y sus hermanos se ocupaban más de la agricultura. Antes sembraba trigo, cebada y bezas y también tenía algún viñedo, aunque por esta zona escaseaban. Dice que antes cuando cosechaban el cereal lo echaban en la era antes de guardarlo y después trillaban la era con las mulas.

Ahora todo esto ha desaparecido y mis tíos siembran cebada y trigo y otras tierras las dejan en barbecho. Las que son de regadío las siembran de maíz, remolacha, girasol y alfalfa. Y para todas las labores que realizan utilizan maquinaria, prescindiendo totalmente de cualquier tipo de animal para realizarlas. Una vez que cosechan el grano, éste se mete directamente en la nave de Agropal, a continuación se empaca la paja y se guarda en grandes naves en espera de poder venderlo al mejor precio que se pueda, o sea que hay que venderla cuando hay poca paja en el mercado.

En resumen, de Castromocho podríamos decir que la ganadería prácticamente ha desaparecido, quedando solamente algún rebaño de ovejas; los caballos que hay en el pueblo son para el disfrute de sus dueños. Las fábricas de harinas han desaparecido, al igual que el ferrocarril y ahora el único medio de transporte público que comunica el pueblo con Palencia y con otros pueblos es el coche de línea.

Las calles del pueblo ahora están asfaltadas, las casas tienen agua corriente y electricidad y, aunque hubo un tiempo en el que la gente se fue a la ciudad, ahora hay mucha gente nueva que ha ido a vivir allí.

A mí me gusta mucho ir a pasar el verano, ir con mis tíos a empacar, a cosechar, a regar… Ahora hay grandes tractores, empacadoras, arados, una cuba de agua, una abonadora… y otros aperos que facilitan mucho las tareas agrícolas respecto al pasado.

La pérdida de población de Resoba, un pequeño pueblo de la montaña palentina

Elaborado por “2º_eso_5”
Alumno/a de Ciencias Sociales de 2º ESO del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


El pueblo de mi padre, Resoba (en la montaña palentina, a 7 Kilómetros de Cervera de Pisuerga), es un claro ejemplo del éxodo rural que ha habido en España, ya que fue perdiendo población hasta tener menos de 50 habitantes, cuando antes tenía unos 130 habitantes.

Los jóvenes emigraron hacia las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, Zaragoza… Y como el pueblo tenía cada vez menos habitantes y menos niños, en el año 1967 cerraron la escuela. Así, los niños que había en el pueblo tuvieron que ir a estudiar a otros pueblos de la provincia como Saldaña, Cervera de Pisuerga o a la ciudad Palencia. Pero como pocas personas eran los que se podían permitir tener coche y los demás no podían llevar a sus hijos por las mañanas y recogerles por las tardes del colegio todos los días, casi todos los niños tuvieron que quedarse a dormir en los colegios, así que fueron a internados.

De ese modo solo iban a casa (aproximadamente) tres meses en todo el año (una semana en semana santa, otra semana en navidad y dos meses y medio en verano). Así, esos niños pasaron de estar todos los días con sus padres a verles muy poco y tuvieron que aprender a ser independientes desde muy pequeños. Mi padre, por ejemplo, tuvo que ir interno al colegio de Saldaña con solo 6 años y allí tuvo que llevar un día a día normal sin sus padres, no como ahora que los niños van al colegio, andando o en coche o autobús, y vuelven a su casa todos los días y están con sus padres.

Así fue como el pueblo fue perdiendo habitantes, que se fueron del pueblo a vivir a otras ciudades por varios motivos: uno de ellos era que la ciudad atraía a muchos jóvenes que querían vivir en lugares más grandes y con más recursos e industrias, ya que en el pueblo solo se dedicaba la gente a la agricultura y a la ganadería, y en esa época no había la maquinaria que hay ahora; por ello, el trabajo era mucho más difícil y laborioso y había que trabajar bien la tierra y prepararla día a día, y respecto a la ganadería había que cuidar y alimentar a las vacas y demás animales, curarles si se ponían enfermos y obtener de ellos los recursos que necesitaban para sobrevivir y alimentarse, como por ejemplo la leche, los huevos, la carne…. El pueblo se fue quedando pequeño porque sin más servicios que un bar, que hacía las veces de tienda con algunas chucherías, y sin escuela, el pueblo parecía más pequeño y solitario, y mucha gente prefería ir a vivir a lugares con más comercios e industrias y más avances y comodidades.

Además, cuándo nevaba en invierno se quedaban incomunicados cierto tiempo ya que no había máquinas quitanieves, y no podían ir a otros pueblos a comprar, por eso congelaban pan y se alimentaban de las verduras y hortalizas que daban los huertos [¿?] y de la carne, la leche y los huevos de las vacas, gallinas, ovejas…que tenían.

Y así, es como el pueblo perdió mucha población y pasó de tener 130 habitantes, niños, adultos y ancianos viviendo y trabajando allí, a que solo estuvieran habitadas cuatro casas en total durante todo el año, ya que todas las demás solamente se habitan algunos periodos de Semana Santa, o en Navidades y/o alguna semana o mes en julio y agosto; en esas temporadas en pueblo suele estar lleno de gente que viene de las ciudades y que procede del pueblo pero que vive fuera. Y así el pueblo ha experimentado el éxodo rural que hubo en nuestro país y ha perdido bastante población, aproximadamente unos 80 habitantes.

Mi emigración desde Bulgaria

Elaborado por “2º_eso_4”
Alumno/a de Ciencias Sociales de 2º ESO del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


Cuando una persona hace la elección y toma una decisión siempre piensa lo mejor para ella y para la gente que quiere.

Quedarse o irse de Bulgaria fue la decisión más difícil que habían tomado mis padres. Ellos trabajan desde los 18 años. Teníamos una empresa familiar de transporte internacional. El negocio iba bien, pero hasta un momento. Clientes incorrectos, la competencia y la actitud pasiva del país fue el motivo de que lo dejasen y que busquen otra oportunidad. Hubo comprensión entre los dos países (Bulgaria y España): intercambiar trabajadores [¿?]. Mi padre se presentó a una entrevista y le escogieron como camionero. Así el 20.01.2006 él estaba en Gandía y empezó a trabajar. Mi hermana y yo nos quedamos en Bulgaria con mi madre. Mi familia estuvo separada un año y medio.

Mi ciudad se llama Pleven. Es la séptima ciudad más grande de Bulgaria. Se encuentra al norte, en la llanura del Danubio. Tiene un pasado histórico muy interesante. En los años del socialismo tuvo una industria muy avanzada, pero en los años de la democracia las cosas cambiaron. Pleven sigue siendo una ciudad preciosa, pero la falta de trabajo y perspectiva hace que mucha gente joven emigre a Sofía – nuestra capital-, o a otros países.

Entonces yo tenía 11 años. Mi hermana y yo hemos tenido una maravillosa infancia. Mis padres siempre tratan de que tengamos todo lo que necesitemos, son cuidadosos, quieren que tengamos buena educación y quieren lo mejor para nosotras. Entonces mi vida era la escena. Bailaba folclore búlgaro desde los 4 años: ensayos, conciertos, giras…: no me quedaba mucho tiempo para jugar, pero estaba realmente feliz. Es esto lo que ahora de verdad me hace falta. Mis padres me enseñaron que cualquier cosa tiene un precio, un precio que tenemos que pagar.

Mi padre cambió de empresa y empezó a trabajar en Burgos. Eligió Palencia como la ciudad en la que íbamos a vivir. Alquiló un piso y así en agosto del año 2007 mi madre, mi hermana y yo ya estábamos en Palencia. Eso fue un verdadero desafío. Ninguna de nosotras se había imaginado lo difícil que puede llegar a ser la vida hasta que te acostumbras y hasta que te adaptas. Estábamos solas, sin familiares y amigos, en un país desconocido. Todo era desconocido para nosotras.

El mayor obstáculo fue el idioma. Conocimos a gente buena (búlgaros), que nos ayudaron. Ayudaron a mi madre, porque mi padre siempre viaja y está con nosotras solamente los fines de semana. Nos matricularon en el instituto con mi hermana, nos sacamos documentos de indentidad. El primer día de clase: una pesadilla. En Bulgaria se celebra a lo grande, aquí entras en el aula y empiezan las clases. Aquí no hay un ramo de flores para el tutor, no hay canciones, ni siquiera hay deseos para un año escolar exitoso. Empecé a adaptarme, pero no estaba feliz. Creaba problemas a mis padres, a los profesores, llanto y lágrimas… años difíciles de la adolescencia. No salía de casa, no tenía amigos, no iba a clase. Pasó todo, logré pasar por todo y ahora estoy muy bien. Conmigo todo va bien, pero [en otros casos ha habido más problemas]. Resultó que estas pruebas me hicieron más fuerte y me hicieron madurar rápidamente.

Generalmente pensamos que nuestro país de nacimiento es el mejor para vivir pero aveces no es así. Llevo a Bulgaria en mi corazón.Vivo con el pensamiento que algún dia volveré y haré algo por mi país. Ahora estoy aquí y recibo unos estudios buenos y aprovecho todas las oportunidades que me ofrece la vida. Echaba la culpa a mis padres por la elección que habían tomado de traerme aquí, pero vendrá algún día en el que les agredeceré muchas cosas, estoy segura de eso. Me enseñaron que la vida es una lucha, la lucha es victoria y la victoria es felicidad.

Mi abuelo emigró a Francia y a Alemania (años 60)

Elaborado por “2º_eso_3”
Alumno/a de Ciencias Sociales de 2º ESO del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


Mi abuelo fue uno de los emigrantes hacia Francia y otros países europeos. Emigró porque había poco trabajo en España. Fueron contratados por los franceses para efectuar el trabajo de la vendimia en un periodo aproximado de tres meses hasta que se acabara la recolección de las uvas, aproximadamente en el año 1967.

También estuvo en Alemania, dos años después, en una fábrica que plastificaba documentos y otras cosas. En aquella época Alemania estaba dividida por el Muro de Berlín. Los alemanes se portaron muy bien: les dieron muchos regalos y les ayudaron mucho, les daban de comer y les ayudaron a buscar casa. Al principio le costó mucho adaptarse al horario de las comidas.
Los españoles en Alemania se juntaron para hacer actividades como grupos de teatro, reuniones… y hablaban de España y de por qué se habían ido a Alemania y todos decían que era por el trabajo. Se encontraba muy triste porque se encontraba lejos de su familia; se comunicaba con ellos por medio de cartas. Una vez fue mi abuela con dos de sus hijas porque se encontraba enfermo y las trataron muy bien, porque eran personas muy buenas.

En la época de Franco era cuando más personas iban al extranjero.
La moneda con la que le pagaban en Francia era el franco y en Alemania el marco.

Las tres migraciones de mis abuelos

Elaborado por “2º_eso_2”
Alumno/a de Ciencias Sociales de 2º ESO del IES “Trinidad Arroyo” de Palencia
, curso 2010-2011.


PROCEDENCIA

Mis abuelos proceden de la provincia de Palencia. Mi abuela procede de un pequeño pueblo  situado en el páramo de Villota, San Andrés de la Regla. Mi abuelo, de otro pueblo, próximo al anterior, pero perteneciente a la vega de Saldaña, Barrios de la Vega [los dos en la provincia de Palencia].

1ª MIGRACIÓN: TÉRMICA DE VELILLA DEL RÍO CARRIÓN

En los años 60 en los pueblos empezaba a escasear el trabajo en el campo y los padres no podían mantener a los hijos.
Mi abuelo comenzó a trabajar muy pronto, a edad muy temprana, en faenas del campo y de ganado, así que, cuando fue mayor comenzó a buscarse la vida, encontrando trabajo fuera de su pueblo en un empresa constructora llamada ENTRECANALES Y TAVORA S.A., dicha empresa estaba construyendo la Térmica de Velilla del Río Carrión, por lo que mi abuelo comenzó en este pueblo en 1961 y estuvo allí durante 2 años, hasta 1963.
Mientras tanto, mi abuela se dedicaba a trabajar en el campo para las familias de otros pueblos que tenían muchas tierras y después como sirvienta en casas de personas adineradas (como se decía en la época), sobre todo en Madrid y en Palencia capital.

2ª MIGRACIÓN: BARACALDO

Una vez que su trabajo concluyó en la Térmica de Velilla de Río Carrión, la empresa, anteriormente mencionada, le trasladó en 1963 a Baracaldo, ya que allí se estaban construyendo los Altos Hornos Asensio; aquí estuvo otros 3 años hasta 1966. Entre medias de estos años mis abuelos, que eran novios, se casaron, y mi abuela se fue con él a comenzar su vida en común y durante su estancia en Baracaldo tuvieron su primer hijo. Cuando terminó su trabajo en este pueblo, estuvieron medio año en Sestao, también en la construcción de los Altos Hornos.

3º MIGRACIÓN: VUELTA A LA PROVINCIA DE PALENCIA

Terminado el trabajo en los Altos Hornos, a mi abuelo le mandaban a trabajar a  Tarragona, y no quiso ir porque él comenzaba a ver su futuro de un lugar para otro, sin tener un lugar fijo donde vivir con su familia, así que dejó la empresa y regresó a la provincia de Palencia, más concretamente a la capital.
En Palencia la vida estaba muy difícil y le iba a costar salir adelante, por lo que comenzó a trabajar en un taller, estuvo 2 años y, como le iba mal, se metió en la construcción durante dos años; después estuvo trabajando durante 14 años en el matadero de Palencia MAFRIPASA. Este matadero, con el paso de los años, cerró y todos sus trabajadores, incluido mi abuelo, fueron despedidos, por lo que sus años de trabajo, hasta su jubilación, los acabó en la construcción.